Destino Marte

El cielo es un mar de nubes, el aire es helado y corta la respiración. Desde detrás del perímetro de seguridad una multitud de caras anónimas espera en el frío a que salgan del recinto para aclamarlos. Ellos saludan, como si fueran estrellas del rock, desde la distancia.

-Hay muchas cámaras –murmura Xx2, algo abrumada.

-Tú solo sonríe y saluda como si los conocieras a todos –dice Xy2 sonriendo.

Se cargan sus mochilas al hombro y siguen a los soldados que los escoltan hasta los jeeps. Xx1 lleva, además, unos zapatos de aguja entre los brazos. Sabe que resulta algo grotesco pero no ha sabido qué hacer con ellos cuando le han dicho que no podrá subir los zapatos a la aeronave por motivos de seguridad. Así que acaba dándole los zapatos a una espontánea que atraviesa corriendo el perímetro de seguridad y se acerca a ellos para pedir autógrafos y hacerse fotos. La mujer no puede evitar las lágrimas al recibir los zapatos de manos de Xx1 y le dice que, de los cuatro, ella es su favorita.

-¿Y tú qué llevas ahí, la enciclopedia universal? –pregunta riendo Xy2 al ver a Xy1 cargado con una mochila llena libros.

-No quiero olvidar nunca que una vez fui humano –replica Xy1.

-¡Pero si no vas a dejar de serlo, hombre, qué cosas dices! –ríe Xy2 dándole una palmada fuerte en el hombro, y luego añade: -¡Chicos, llegó la hora de la verdad, el que se quiera rajar, es ahora o nunca!

Xy1 lanza en el maletero su mochila llena de libros, serio y sin responder a la provocación se mete en el jeep.

***

En el asiento trasero, Xx1 vuelve a preguntarse por qué Xy1, siendo tan antisocial, ha sido seleccionado y por qué ha tenido que tocarle a ella. De unas buenas relaciones entre los cuatro depende el éxito de la misión, les han dicho muchas veces. Y esta misión es todo lo que ella tiene, así que ha hecho lo posible por llevarse bien con él. Pero él no se lo pone fácil.

Se pregunta quién decepcionará a quién llegado el momento. Hasta ahora ellos dos solo han protagonizado alguna escaramuza amorosa insignificante. Han dormido en el mismo compartimento, durante meses, sí, pero aún no han “dormido” juntos en el más amplio sentido de la expresión.

Estoy cansado, masculló él la noche en que ella se acercó a él. Ella lo miró ofendida y se dio la vuelta. Entonces él pareció reaccionar y acabaron sobre la litera. Aquel fue uno de los programas con mayor audiencia, pero al final no ocurrió nada. Él la acarició, pero cuando ella lo tocó a él, sin éxito, él le dijo al oído que debía comprender que los focos y las luces rojas de las cámaras eran demasiada presión. Ella dijo que lo comprendía, pero aún así se sintió decepcionada y sola.

Él intuye los recelos de ella, pero no tiene su capacidad para ignorar el piloto rojo de las cámaras que los siguen por todas partes, y bajo los focos se siente nervioso e impotente. Por otro lado, siente gran resquemor moral ante lo que considera un emparejamiento antinatural, aunque no puede evitar desearlo. Está confundido y no sabe si la reacción incontrolable que se desata en su cuerpo cuando la mira (la sangre corriendo desbocada por sus venas, esa tirantez dolorosa en la entrepierna) se debe a su compatibilidad genética o si por el contrario se debe a las circunstancias y a la convivencia extendida en aquellos espacios cerrados.

Ella, demasiado sumida en sus propias dudas, no tiene ni idea de cómo se siente él y cree que su relación no tiene futuro, y que a pesar de que sus ADNs son compatibles, sus personalidades no lo son. Los escogieron a ellos y a sus otros dos compañeros de entre miles de candidatos para la misión de poblar el planeta Marte. Supuestamente los escogieron por sus méritos personales: los cuatro son jóvenes enormemente capaces, con coeficientes intelectuales muy altos, físicamente perfectos, fuertes, sin caries, ni defectos en la vista, sin enfermedades hereditarias en sus familias, cada uno proviene de un punto cardinal opuesto para fomentar así la mezcla genética entre ellos, y que sus descendientes tengan las mayores probabilidades de sobrevivir en un medio hostil.

Se hubieron de someter, antes de resultar elegidos y emparejados, a estudios físicos exhaustivos y a pruebas mentales agotadoras. Pero la parte psicológica no se ha tenido apenas en cuenta y todos se sorprendieron cuando Xy1 se negó a someterse a la humillación de aquella sesión bajo los focos de las cámaras en la estancia blanca e inmaculada donde al entrar había de encontrar revistas y videos obscenos junto a un vasito de plástico que habría de depositar, una vez lleno, en una nevera. Xy1, mantuvo litigios con los organizadores de la misión y del programa hasta que por fin le permitieron hacerse las pruebas sin cámaras. Durante aquellas semanas el programa alcanzó altísimos niveles de audiencia.

Para Xx1, lo peor no fueron los pinchazos en el abdomen, ni las imágenes ecográficas del interior de su cuerpo proyectándose en las pantallas de todo el mundo, sino sus propias dudas sobre su elegibilidad que la sumieron en un desenfreno ansioso mientras esperaba. Pero tras el suplicio, por fin llegó la publicación del veredicto, y ella supo que había sido elegida para la misión. Y después del éxtasis inicial, llegó el encierro en la estación espacial, los largos meses de entrenamiento bajo las cámaras y las dudas sobre su relación con Xy1. Sin embargo, todo llega a su fin y para ella esos sinsabores están a punto de acabar.

***

Después de algunos minutos de trayecto a través de carreteras de nieve y hielo, sumidos en un silencio espeso, ella murmura:

-¿Te has dado cuenta de que aquí no hay cámaras? –y es como si él despertara de un largo letargo al oír su voz resonar en su oído.

Lleva un buen rato contemplando las nubes, que pasan sobre sus cabezas ajenas a todo. Se dice que quizá sea la última vez en su vida que las vea.

-¿Cómo estás tan segura? –musita él, estudiando el interior del jeep con recelo.

Está tan acostumbrado a ser observado que esa repentina libertad le parece imposible de creer.

-No hay –sigue ella dejando caer la cabeza en el respaldo desde donde lo mira con ojos plácidos y le sonríe como invitándolo.

Él mira a su alrededor, el techo del vehículo está limpio, las esquinas parecen limpias, los respaldos de los asientos están limpios. El jeep es amplio, el conductor está escuchando música y ni siquiera se percata de que en el asiento trasero ellos dos se besan.

***

Se oye una pequeña explosión en el exterior y el jeep se ve sacudido fuertemente, el conductor frena con fuerza y pierde el control del vehículo que resbala sobre el hielo para quedar finalmente volcado sobre un costado.

Pronto el segundo jeep llega a su lado. Xy1 está intentando sacar a Xx1 del vehículo. Ella no le contesta, tiene la cara ensangrentada y la cabeza le sangra. El conductor del segundo jeep pide ayuda por radio y una voz fría y lejana le responde que la ayuda está en camino.

Entre todos logran sacar a Xx1 del jeep y la tienden sobre el hielo. Xy2 se acerca al conductor del jeep accidentado que cuelga boca abajo de su asiento. A lo lejos se oyen el batir de alas de un helicóptero de la televisión y las sirenas de las ambulancias.

-¡No tiene pulso! –grita Xy2.

-Ella tampoco –anuncia el conductor del segundo jeep.

Xy1 se deja caer sobre el hielo y ni siquiera siente sus mordidas en la piel. Su corazón se rompe a añicos, mientras unos brazos fuertes lo levantan del suelo y lo llevan hasta una ambulancia. Él se revuelve y grita al ver a los sanitarios sobre ella y cómo su cuerpo se convulsiona bajo un desfibrilador. Pero no le permiten volver atrás, entonces alguien le inyecta algo en el brazo y él cae en un sopor denso.

Un helicóptero sobrevuela por encima de sus cabezas, mientras por el cielo siguen pasando nubes ajenas a las tribulaciones de los hombres y aún más allá, el planeta rojo sigue esperando.

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5 comentarios

Archivado bajo Cuento, Ficción, Fiction Writing, flash fiction, Microcuentos, online fiction, Short Stories, Writers, Writing

5 Respuestas a “Destino Marte

  1. Cristina, a mí me ha gustado el texto, y la verdad es que la fotografía evoca un mundo de ciencia ficción. Eso ha sido muy acertado! Ahora, lo que pienso es que si Xx1 ha muerto al estar a punto de acostarse por fin con a Xy1 es porque en el destino de ninguno de ellos está follar tras cámaras, sino ser capaces de superar esa barrera de “la vergüenza” que pertenece a un mundo anticuado y lograr tener sexo mientras están siendo vistos. El nuevo conflicto sería la repercusión que la modificación en un comportamiento específico tendría en el resto de su gama comportamental. Si perdieron la vergüenza para exhibirse, probablemente la perderán para otras situaciones o por el contrario, la compensarán reservándose en otros escenarios distintos en los que en un principio no tendrían porqué. Vamos, que la adaptación a un contexto futurista genera el cambio de un paradigma, altera la escala de valores y de una forma mucho más profunda, la cosmovisión. Eso significa que tendrían que hacerse una nueva, propia de ese mundo nuevo en el que están y que tiene reglas distintas al mundo que hasta ahora conocen. O incluso, también sería interesante que se adaptaran a las reglas de ese mundo nuevo y una vez adaptados, deban devolverse a la tierra. ¿Cómo se comportarían? ¿Les molestaría, por ejemplo, acostarse con otras personas como antes sin ser vistos? Oye, a mí la verdad me ha encantado la idea y ya hasta me dieron ganas de hacer un relato a mí de ciencia ficción¡!! XD

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